jueves, junio 21, 2007

Pasaron los días...Y seguíamos igual...ninguno hablaba de ello...Y estábamos tirantes y distantes. Había momentos en los que sí, nos reíamos y estábamos bien...pero muy efímeros. Yo pasaba todo el tiempo que podía fuera de casa, ya fuese en casa de David, o en la biblioteca...No quería pensar en ello, no quería hablar de ello...no quería verla. No pensé mucho en ello, no quería machacarme, y tampoco servía de mucho darle vueltas porque no sabía qué hacer...ni lo que iba a pasar. Pero ella si pensaba en ello...y lo poco que la veía cada día la veía mas abatida, pálida y triste...Y empecé a sentirme culpable por evitarla y no querer enfrentarme al asunto.
La encontré una noche, tumbada en la cama boca abajo, abrazada a la almohada, llorando. Y ahí si que me sentí mal...La estaba haciendo sufrir, cuando hace tiempo prometí que no lo haría...Pero es que ella también me hizo daño...Me tumbe encima de ella, consciente de que eso la molesta. Ella intento dejar de llorar...como si no supiera como estaba. Y la pregunta de cómo habíamos llegado a esto me resonaba en la cabeza...Olvidándome de que estaba encima de ella me sumergí en mis pensamientos.
-Vas a dejarme?-Pregunto cuándo dejo de llorar
Me incorpore para mirarla. Ella se puso boca arriba, esperando mi respuesta. Yo mire hacia otro lado...y me invadieron las ganas de llorar...porque tenía que haber pasado todo esto? Al ver que no contestaba, se tapo la cara y comenzó a llorar de nuevo. Y de repente volvió...Como un torrente de emociones, las emociones que había sentido por ella...como iba a dejarla!?
La incorpore y la abrace.
-No soy tan idiota como para eso...
Ella me correspondió al abrazo
-Lo siento, lo...
-No te disculpes...vamos a solucionarlo...los dos
Me aleje y la mire...Ella sonreía por primera vez desde hace tiempo...como podíamos estar tan ciegos?

lunes, junio 04, 2007

-Cuando vas a volver?
-No lo sé
Mentí. Sí que lo sabía. Me había ido una semana a Paris por trabajo y volvía hoy. Gabi me había llamado, diciéndome que me iba a buscar al aeropuerto, que había no se qué historia muy importante que me tenía que contar, así que pensé que la daría una sorpresa llegando antes.
Gabi puntual (cosa rara) me estaba esperando. Pero no era una historia rara lo que me conto, bueno en parte sí, porque bueno, el tuvo unas historias con la que ella cree que fue el amor de su vida, una chica que conoció en Londres, no sé que, no sé cuantos, lo de Gabi no viene a cuento. El caso es que cosas del pasado, cosas del presente, cosas que se y que me ha contado que no voy a explicar...Se lio con Elo...No me quiero ni imaginar la cara de gilipollas que pondría al oír aquello. Fue...Uf...De Gabi, bueno, a parte de las cosas que tiene en la cabeza el va detrás de todo lo que tiene falda...pero...Eloísa?
Volví más muerto que vivo a mi casa. Solté las llaves en la mesa del cuarto de estar y deje la maleta en medio...Oía el grifo de la ducha. Fui al baño y vi las cosas de Elo...Así que me senté de brazos cruzados mirando a la ducha, esperando a que saliese. Al fin cerro el grifo y saco una mano para coger la toalla. Al abrir la mampara del todo y verme se asusto. Yo la miraba, estaba como siempre, chorreando de agua...pero algo había fallado. Apenas pudo decir un hola, mientras salía de la ducha empapada y ciñéndose la toalla al cuerpo
-Que tal has pasado la semana?-Pregunte intentando aparentar normalidad
-Bueno...
Ella me miraba y yo a ella. Acabo por apartarme la mirada
-Tengo que decirte algo-consiguió decir al fin
-Sécate, vístete y eso-la comente levantándome
-Tengo que hablar contigo
-Sécate, Eloísa, luego hablamos
No quería oírlo de sus labios, no quería que ella me dijese que era cierto
-Ahora!-Dijo alterada

La brillaban los ojos. Esta nerviosa. Tenía la piel roja por el agua demasiado caliente; el pelo le chorreaba, estaba empezando a encharcar el suelo
-Lo sé
-No, no lo sabes
Hasta ahora había estado mirándola de frente, pero le di la espalda y apoye la mano en el pomo de la puerta
-Veras es que...-Empezó
-Gabi vino a buscarme al aeropuerto
Hubo un silencio. Yo seguía de cara a la puerta, hasta que empecé a oírla respirar. A través del espejo la vi. Miraba al suelo, blanca como un fantasma y respiraba agitadamente. Odio oírla respirar así. Solté el pomo un momento y me volví. Puse mis manos en sus hombros y la mire
-Sécate, por favor
Salí del baño y fui a mi habitación. Me senté en la cama y mire la pared. Intente mantener la mente en blanco y no darle vueltas. Pasaron un par de minutos hasta que apareció, aun blanca y con el pelo húmedo. No era capaz de mirarla, así que me fije en algún punto de la camiseta rosa que llevaba.
-No sé qué te habrá dicho...pero...
No acabo la frase. Miro hacia abajo, a punto de llorar
-Lo siento...El llevaba dos semanas así, y esta he estado sola, y no puedo estar siempre a la defensiva
-Y por qué coño no me dijiste nada!
-Porque si yo fuera tu...y me dijeras eso, yo no te creería, creería antes a mi amigo
Me levante de la cama y me acerque a ella. Las lágrimas le resbalaban por la cara. Al acercarme, retrocedió un paso, hasta apoyarse en la pared. Me coloque a veinte centímetros de ella. La mire. La he dicho cientos de veces que somos personas distintas y que actuamos de modo distinto, y lo que me acababa de decir no era una excusa. Estaba entre la espada y la pared
-No hice nada que tu no hicieras con ella
-Eloísa...ahora mismo no te estoy hablado de lo que hiciste o dejaste de hacer, te pregunto por la razón por la cual no me dijiste que pasaba
Me taladro con sus ojos verdes. Se giro hacia la derecha, hacia la puerta. Puse la mano derecha en la pared en cuanto la vi girarse, ella pego un pequeño respingo. Volvió a pegar la espalda a la pared y me miro con tristeza
-No quiero depender de nadie para sentirme bien anímicamente...Y si te lo contaba me sentiría mejor? Él pararía?!
-Pero por qué siempre lo tienes que hacer todo tan complicado!?Por qué...?!
No acabe la frase, bastante nos estábamos destrozando
-Por que qué?!
Lloraba, pero más que de tristeza, de la rabia y el no saber qué hacer
Me aparte de ella y fui a coger un juego de llaves de mi mesilla. Ella se sentó en la cama. Estaba a punto de salir al pasillo
-Por qué siempre lo jodo todo?!
La mire. La vi sentada en la cama, con una camiseta rosa claro y unos vaqueros hasta las rodillas y el pelo aun húmedo. Vi su pecho moviéndose al compás de la dificultosa respiración. Vi las lágrimas caer de sus ojos hasta el final de su cara. Y era justo esa la frase que había pensado. Pero salí de la habitación, salí de la casa. Había cogido las llaves de casa de David, que encima no estaba...Mil cosas se me pasaban por la cabeza...pero sobretodo quería un porque...No porque lo había hecho, si no como había llegado a ser capaz de hacerlo, que había pasado...entre nosotros. Estuve un rato en casa de David, unas horas. El no volvía...Y yo tenía una lucha interna conmigo mismo. Al final llegue a la conclusión de que tenía que hablar con ella, mas tranquilamente...Porque la quiero. Y regrese a casa. Aunque cuando la vi, dormida, con los rastros de lágrimas secas, no tenía fuerzas para hablar de eso. Encendí el iPod y puse una canción lenta que a ella le gusta, y le puse el auricular en la oreja. Abrió los ojos algo sobresaltada...Tenía los ojos rojos. Y allí nos quedamos quien sabe cuántos minutos mirándonos, ella medio incorporada en la cama y yo de rodillas en el suelo. Al final se derrumbo en mi hombro...Y la abrace, sin más.
No se qué pasa, no sé qué hacer